TINGLADOS

En el año 1911, comenzaron  las obras de los Tinglados del Puerto de Valencia, cuyos planos, ya elaborados, aguardaban su ejecución desde 1895 por falta de presupuesto y diferencias de criterio. Una vez en marcha, la obra quedó finalizada en 1912. Por aquellas fechas, el Ingeniero Director de Obras del Puerto de Valencia era José María Fuster, quien llevó la supervisión de la obra,  junto con  Fausto Elio, aunque el autor e impulsor de los mismos fue el ingeniero Federico G. de Membrillera, subdirector del Puerto de Valencia en ese momento.

La parte metálica de los depósitos números 1, 4, 5 y 6 fue adjudicada a la Maquinista Terrestre y Marítima, mientras que la de los números 2 y 3 lo fue a Material para Ferrocarriles y Construcciones, ambas de Barcelona.

A pesar de que los ingenieros exigían que primara la ornamentación, la falta de presupuesto en aquella época simplificó el proyecto y se realizó sin las estructuras que se habían diseñado. A pesar de ello, destaca la decoración modernista, con relieves alusivos al comercio y la navegación y mosaicos cerámicos policromos sobre temas valencianos típicos: naranjas, uvas y otros frutos…

Los seis almacenes o Tinglados encargados por el Puerto de Valencia fueron construidos debido al incremento continuado del tráfico de mercancías, con el fin de guardar y almacenar los materiales que se descargaban, principalmente hortalizas y grano, para guarecerlos del frío y la humedad. Tan sólo quedan en pie los Tinglados 2, a un lado del Edificio del Reloj, y los Tinglados 4 y 5, detrás de las Bases Sur.

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